viernes, 22 de junio de 2018

Prólogo

Siempre había pensado que no merecía ser amada.
Y no podía estar más equivocada.

Hubo un momento en mi vida en la que sólo quería sufrir, y ay... Lo que me estaba perdiendo.

Me levanto cada mañana con un calor en el pecho que me hace sentir viva, aunque me muera de sueño y me cueste la vida salir de la cama. Pero enseguida aparecen en mi mente las caras de todas esas personas que me han dado, de cualquier manera, cualquier ápice o montón de amor y cariño.
Vuelvo a abrirme a los cambios y a recibir las cosas, que si hay que resolverlas, se resuelven, pero no son más que enseñanzas.
Y claro, cuando llega la noche, y cierro los ojos antes de dormir, todo ese amor que he ido acumulando de todo el mundo durante el día, empieza a repartirse por mi cuerpo, como si viajara por las venas. La sensación es increíble. Y cada día recorre mi cuerpo más y más luz. Cada detalle, por pequeño que sea, por mínima que sea la muestra de cariño, automáticamente la capto, la recojo y envío mi luz a esa persona que me lo ha dado, valga la redundancia. (Perdonad que sea tan lioso, llevo tiempo sin escribir y me cuesta ordenar los pensamientos, pero esta soy yo, e iré progresando)

La vida es dura, cada día hay centenares de problemas, situaciones incómodas, y digámoslo alto, centenares de mierdas que se dedican a entorpecernos, pero no son más que pruebas de valor y de superación, somos capaces de todo, y cada cosa nos llega en el momento que tiene que ser, ni antes ni después. Y lejos de dar una clase de filosofía, os quiero mostrar mi forma de enfocar la vida que tengo actualmente, y que espero que vaya progresando a mejor. No todas mis entradas van a tratar de estas cosas, y eso espero, me ahora mismo me cuesta mucho darle rienda suelta a mi imaginación, porque aún sigo domando al monstruo de la distorsión y de la tristeza, que cada día es más y más pequeño, hasta que casi no se le vea.

Pero me encanta esta sensación, a pesar de lo que deseo, intento no frustrarme, sé que llegará y estoy haciendo por que se cumpla. No tengo prisa. Bueno, tengo prisa, pero sé que cada cosa lleva a su tiempo, por eso intento convertir esa prisa en voluntad, valentía, poder, tesón... y de la noche a la mañana no aparecen, pero cada día un poquito sí que crecen, y es maravilloso.

Ay... estoy deseando escribir toda la poesía y relatos que tengo en el corazón, pero aún no sé cómo aministrarlo. Por lo pronto, intentaré escribir más a menudo, lo que se me vaya ocurriendo. Aunque me repita. Aunque me salga de la norma. Aunque piensen lo contrario. Quiero empezar a escribir sin ataduras, con el corazón, sin preocuparme de lo que piensen los demás. 

La libertad de mis palabras será la libertad de mi mente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario